True2Track es una de las tecnologías más llamativas de Project Motor Racing, y no precisamente porque haga que la lluvia se vea mejor. El sistema está diseñado para simular cómo el agua se mueve por el circuito, cómo los neumáticos interactúan con ella y cómo la propia superficie cambia mientras los coches siguen rodando.
La idea es bastante más interesante que simplemente cubrir el asfalto de agua: la pista tiene un estado que evoluciona constantemente. La cantidad de agua, la goma depositada y otros elementos de la superficie pueden cambiar dependiendo de lo que ocurre sobre el asfalto.
Y las nuevas imágenes compartidas por el equipo permiten ver precisamente una parte de ese comportamiento.
Una pista que cambia mientras conduces


En Project Motor Racing, el circuito no es simplemente una superficie estática sobre la que se mueve el coche. True2Track divide la pista en una gran cantidad de zonas que pueden actualizarse individualmente para representar su estado.
Entre esos datos se encuentran elementos como el agua presente sobre el asfalto, la goma depositada por los neumáticos o los marbles que pueden aparecer fuera de la trazada.
Esto significa que dos partes del mismo circuito pueden encontrarse en condiciones completamente diferentes al mismo tiempo.
Una zona puede estar completamente mojada mientras otra empieza a secarse. Una curva puede acumular agua mientras la trazada utilizada por los coches presenta cada vez menos líquido.
Y todo ello puede seguir cambiando durante la propia sesión.
El agua también tiene su propia dinámica
Aquí está una de las partes más interesantes del sistema.

True2Track utiliza una simulación de fluidos para calcular cómo se comporta el agua sobre la superficie del circuito. El agua puede desplazarse entre diferentes zonas dependiendo de las características de la pista y de factores como los desniveles.
Esto hace que la geometría del circuito tenga importancia.
Una zona baja puede acumular más agua, mientras que una pendiente puede favorecer que el líquido se desplace hacia otras partes de la pista.
La lluvia, por tanto, no se limita a crear una textura mojada sobre el asfalto. Está alimentando continuamente un sistema en el que el agua se mueve, se acumula y vuelve a distribuirse.
Los neumáticos modifican la superficie
Los propios coches también forman parte de esta evolución.

Cuando un neumático pasa por una zona mojada, interactúa directamente con el agua que existe sobre la superficie. El sistema puede utilizar esa interacción para determinar cómo cambia el estado del asfalto bajo la zona de contacto.
Uno de los efectos más visibles es la aparición de una línea temporalmente más seca detrás de los coches.
Los neumáticos desplazan parte del agua y dejan una zona con unas condiciones diferentes a las que tenía antes de que pasara el vehículo.
Y eso es precisamente lo que resulta tan interesante en las imágenes mostradas por Project Motor Racing: se puede apreciar cómo la zona utilizada por los coches empieza a diferenciarse claramente del resto de la pista.
No es simplemente una línea pintada sobre el asfalto.
Es el resultado de la interacción entre agua, neumáticos y superficie.
La línea seca no permanece seca
Pero existe un detalle fundamental: sigue lloviendo.
Mientras los neumáticos retiran agua de determinadas zonas, la lluvia continúa aportando líquido a toda la superficie. El agua vuelve a acumularse y desplazarse, mientras los coches siguen modificando la pista.
Por eso la línea seca tampoco es permanente.
Una zona puede ofrecer mejores condiciones en un momento determinado y volver a mojarse posteriormente. La cantidad de agua puede variar vuelta tras vuelta dependiendo de la intensidad de la lluvia, del tráfico y de la propia configuración del circuito.
Esto hace que la trazada pueda evolucionar durante una carrera.
No existe una línea seca que simplemente aparece y se queda ahí.
La goma también cambia el agarre
El agua no es el único elemento que modifica la superficie.

Los neumáticos también depositan goma sobre el asfalto a medida que los coches circulan. Esa goma puede cambiar las condiciones de agarre de la trazada.
Al mismo tiempo aparecen marbles, pequeños restos de goma que pueden terminar fuera de la línea principal y afectar al agarre cuando un coche pasa sobre ellos.
Así, mientras la lluvia modifica la cantidad de agua, los neumáticos están modificando simultáneamente la composición de la superficie.
Es un proceso continuo en el que el circuito cambia mientras se utiliza.
La IA también sabe cómo está la pista
Aquí es donde el sistema adquiere todavía más importancia.

La información generada por True2Track no se utiliza únicamente para representar visualmente el agua o la goma. El estado de la superficie también puede proporcionar información a otros sistemas de Project Motor Racing.
La IA puede utilizar esos datos para conocer las condiciones de diferentes zonas de la pista, adaptando sus decisiones de trazada y evitando determinadas acumulaciones de agua o marbles cuando estas afectan negativamente al agarre.
La física también puede consultar el estado de la superficie para determinar cómo interactúan los neumáticos con ella.
De esta manera, lo que está sucediendo sobre el asfalto no se queda solamente en los gráficos.
Puede afectar a cómo se comporta el coche y a cómo toman decisiones los vehículos controlados por la IA.
Agua, neumáticos y agarre están conectados
Lo realmente interesante de esta tecnología es que todos estos elementos forman parte de un mismo sistema.

La lluvia aporta agua.
El agua se desplaza por la superficie.
Los neumáticos retiran parte de ella.
Los neumáticos depositan goma.
Aparecen marbles.
La superficie cambia.
Y esos cambios pueden afectar tanto a la física como a la IA.
En lugar de tener diferentes efectos independientes, Project Motor Racing busca que el estado de la pista sea una información común que pueda utilizarse en diferentes partes del simulador.
Por eso una modificación aparentemente pequeña sobre el asfalto puede terminar teniendo consecuencias mucho más amplias.
La trazada puede cambiar durante una carrera
Todo esto puede cambiar la forma de afrontar una carrera bajo la lluvia.

Cuando el circuito está seco, la trazada habitual suele ser bastante predecible. Pero cuando empieza a acumularse agua, la situación cambia.
El piloto tiene que saber dónde está el agua, por dónde han pasado los coches, qué zonas empiezan a secarse y dónde puede estar acumulándose líquido debido a la configuración del circuito.
Y esas condiciones pueden ser diferentes unas vueltas después.
La trazada más rápida al principio de una sesión puede no ser exactamente la misma cuando los coches han pasado repetidamente por ella y la lluvia ha seguido cayendo.
Con lluvia, no solo importa conocer el circuito. También importa conocer su estado.
Una superficie que está viva
Y probablemente esta sea la mejor forma de entender lo que pretende conseguir True2Track.

El circuito no es simplemente el escenario sobre el que conducimos.
Los coches lo modifican.
La lluvia lo vuelve a modificar.
Los neumáticos depositan goma.
El agua se desplaza.
Los marbles aparecen.
La trazada cambia.
Y el agarre evoluciona.
Todo ocurre mientras los coches siguen compitiendo.
Las imágenes compartidas por Project Motor Racing muestran precisamente una parte de este proceso: una pista completamente mojada en la que los neumáticos comienzan a crear una línea diferente sobre el asfalto mientras el agua continúa cayendo.
A primera vista puede parecer simplemente una representación muy detallada de la lluvia.
Pero detrás hay algo bastante más complejo: un sistema que intenta convertir la superficie del circuito en un elemento dinámico de la simulación.
Y esa es, probablemente, la parte más interesante de True2Track.
En Project Motor Racing, la pista no es algo que simplemente recorres. También es algo que estás cambiando mientras conduces.



